No necesitas la máquina más cara del mercado para mejorar radicalmente tu café matutino. A menudo, la diferencia entre una taza mediocre y una excelente reside en tres factores básicos que solemos ignorar.
Contenido Principal:
- El agua es el 98% de tu taza: Si el agua de tu grifo tiene mucho cloro o cal, tu café sabrá a eso. Usa siempre agua filtrada o embotellada de mineralización débil. Notarás que el café brilla más y desaparecen los sabores metálicos.
- La frescura del molido: El café empieza a oxidarse a los 15 minutos de ser molido. Si puedes, compra café en grano y muélelo justo antes de infusionar. Un molinillo manual básico hará más por tu café que una cafetera de 500 euros con café premolido viejo.
- La regla de oro del ratio: Deja de medir «a ojo». Usa una cuchara medidora o, mejor aún, una báscula. El ratio estándar es de 1:16 (1 gramo de café por cada 16 gramos/ml de agua). Mantener esta proporción te dará consistencia todos los días.


